Visiones completas de la beata Ana Catalina Emmerick
Tomo 2 Sección 6 XXV – Desposorio de la Virgen María con San José
Revelaciones del 24 de septiembre de 1821
La boda
Las bodas de María y José, que duraron de seis a siete días, fueron celebradas en Jerusalén en una casa situada cerca de la montaña de Sión que se alquilaba a menudo para ocasiones semejantes. Además de las maestras y compañeras de María de la escuela del Templo, asistieron muchos parientes de Joaquín y de Ana, entre otros un matrimonio de Gofna con dos hijas.
Las bodas fueron solemnes y suntuosas, y se ofrecieron e inmolaron muchos corderos como sacrificio en el Templo.He podido ver muy bien a María con su vestido nupcial. Llevaba una túnica muy amplia abierta por delante, con anchas mangas. Era de fondo azul, con grandes rosas coloradas, blancas y amarillas, mezcladas de hojas verdes, a modo de las ricas casullas de los tiempos antiguos. El borde inferior estaba adornado con flecos y borlas. Encima del traje llevaba un peplo celeste parecido a un gran pai’io. Además de este manto, las mujeres judías solían llevar en ciertas ocasiones algo así como un abrigo de duelo con mangas. El manto de María caíale sobre los hombros volviendo hacia adelante por amboslados y terminando en una cola. Llevaba en la mano izquierda una pequeña corona de rosas blancas y rojas de seda; en la derecha tenía, a modo de cetro, un hermoso candelero de oro sin pie, con una pequeña bandeja sobrepuesta, en el que ardía algo que producía una llama blanquecina.
Las jóvenes del Templo arreglaron el cabello de María, terminando el tocado en muy breve tiempo. Ana había traído el vestido de boda, y María, en su humildad, no quería ponérselo después de los esponsales. Sus cabellos fueron ajustados en tomo a la cabeza, de la cual colgaba un velo blanco que caía por debajo de los hombros. Sobre esté velo le fue puesta una corona. La cabellera de María era abundante, de color rubio de oro, cejas negras y altas, grandes ojos de párpados habitualmente entornados con largas pestañas negras,
nariz de bella forma un poco alargada, boca noble y graciosa, y fino mentón. Su estatura era mediana. Vestida con su hermoso traje, era su andar lleno de gracia, de decencia y de gravedad. Vistióse luego para la boda con otro atavío menos adornado, del cual poseo un pequeño trozo que guardo entre mis reliquias. Llevó este traje listado en Cana y en otras ocasiones solemnes.A veces volvía a ponerse su vestido de bodas cuando iba al Templo. Personas acomodadas mudaban tres o cuatro veces sus vestidos en las bodas. En ese traje de gala María me recordaba a ciertas mujeres ilustres de otras épocas, por ejemplo a Santa Elena y a Santa Cunegunda, aunque distinguiéndose de ellas por el manto con que se envolvían las mujeres judías, más parecido al de las damas romanas. Había en Sión, en la vecindad del Cenáculo, algunas mujeres que preparaban hermosas telas de todas clases, según pude ver a propósito de sus vestidos.
José llevaba un traje largo, muy amplio, de color azul con mangas anchas y sujetas al costado por cordones. En tomo al cuello tenía una esclavina parda o más bien una ancha estola, y en el pecho colgábanle dos tiras blancas. He visto todos los pormenores de los esponsales de María y José: la comida de boda y las demás solemnidades; pero he visto al mismo tiempo otras tantas cosas. Me encuentro tan enferma, tan molesta de mil diversas formas, que no me atrevo a decir más para no introducir confusión en estos relatos
XXVI
El anillo nupcial de María
He visto que el anillo nupcial de Maria no es de oro ni de plata ni de otro metal. Tiene un color sombrío con reflejos cambiantes. No es
tampoco un pequeño círculo delgado, sino bastante grueso como un dedo de ancho. Lo vi todo liso, aunque llevaba incrustados pequeños triángulos regulares en los cuales había letras. Vi que estaba bien guardado bajo muchas cerraduras en una hermosa iglesia. Hay personas piadosas que antes de celebrar sus bodas tocan esta reliquia preciosa con sus alianzas matrimoniales.
En estos últimos días he sabido muchos detalles relativos a la historia del anillo nupcial de María; pero no puedo relatarlo en el orden debido. He visto una fiesta en una ciudad de Italia donde se conserva este anillo.
Estaba expuesto en una especie de viril, encima del tabernáculo. Había allí un gran altar embellecido con adornos de plata. Mucha gente llevaba sus anillos para hacerlos tocar en la custodia. Durante esta fiesta he visto aparecer de ambos lados del altar del anillo, a María y a José con sus trajes de bodas. Me pareció que José colocaba el anillo en el dedo de María. En aquel momento vi el anillo todo luminoso, como en movimiento. A la izquierda y a la
derecha del altar, vi otros dos altares, los cuales probablemente no se hallaban en la misma iglesia; pero me fueron mostrados allí en esta visión. Sobre el altar de la derecha se hallaba una imagen del Ecce Homo, que un piadoso magistrado romano, amigo de San Pedro, había recibido milagrosamente. Sobre el altar de la izquierda estaba una de las mortajas de Nuestro Señor.
Terminadas las bodas, se volvió Ana a Nazaret, y María partió también en compañía de varias vírgenes que habían dejado el Templo al mismo tiempo que ella. No sé hasta dónde acompañaron a María: sólo recuerdo que el primer sitio donde se detuvieron para pasar la noche fue la escuela de Levitas de Bet-Horon. María hacía el viaje a pie. Después de las bodas, José había ido a Belén para ordenar algunos asuntos de familia. Más tarde se trasladó a Nazaret.
(Nota gracias a Ana Catalina se identificó el anilla y la Iglesia: htthttps://youtu.be/jQ3rtgqPLfU?si=MfpD-abXNdByL0y7&t=396s)
https://es.catholic.net/op/articulos/55248/cat/105/los-anillos-de-la-boda-de-jose-y-maria.html
XXVIII
La santa casa en Loreto
He tenido a menudo la visión del traslado de la santa casa a Loreto. Yo no lo podía creer, a pesar de haberlo visto repetidas veces en visión. La he visto llevada por siete ángeles, que flotaban sobre el mar con ella. No tenía piso, pero había en lugar del piso un fundamento de luz y de claridad. De ambos lados tenía como agarraderas. Tres ángeles la sostenían de un lado; otros tres del otro, llevándola por los aires. Uno de los ángeles volaba delante arrojando una gran estela de luz y de resplandor. Recuerdo haber
visto que se llevaba a Europa la parte posterior de la casa, con el hogar y la chimenea, con el altar del apóstol y con la pequeña ventana. Me parece, cuando pienso en ello, que las demás partes de la casa estaban pegadas a esta parte y que quedaron así casi en estado de caerse por sí solas. Veo en Loreto también la cruz que María usó en Efeso: está hecha de varias clases de madera. Más tarde la poseyeron los apóstoles. Muchos prodigios se obran por medio de esta cruz. Las paredes de la santa casa de Loreto son absolutamente
las mismas de Nazaret. Los tirantes que estaban debajo de la chimenea son los mismos. La imagen milagrosa de María está ahora sobre el altar de los apóstoles.
https://www.italia.it/es/marcas/que-hacer/santuario-de-nuestra-senora-de-loreto
.
